En su larga historia, Cáceres sufrió las incursiones de suevos y alanos, fue un importante núcleo visigodo y fue ocupada por los musulmanes. Durante la dominación islámica, sirvió de plaza fuerte en la expansión hacia el norte de la península. Tras varios intentos, la ciudad cayó en manos cristianas en 1229, durante el reinado de Alfonso IX, quien le otorgó fueros muy liberales con la intención de repoblar la ciudad. Durante la Baja Edad Media, Cáceres fue testigo de numerosas luchas entre las más poderosas familias, que se disputaron el gobierno de la ciudad.
Durante el reinado de los Reyes Católicos se puso fin a las disputas nobiliarias y durante la guerra de las Comunidades, Cáceres se mantuvo fiel al emperador. Como en otras ciudades extremeñas, desde Cáceres partieron numerosos emigrantes a América, quienes participaron en su conquista y establecieron las primeras colonias en el Nuevo Mundo.
Cuando en 1833 se impuso la división provincial del territorio español, Cáceres entró en disputa con Plasencia por apropiarse la capitalidad. Tres años más tarde, Cáceres fue ocupada por la expedición carlista de Gómez. En julio de 1936, cuando estalla la Guerra Civil española, la ciudad se sumó al movimiento antirrepublicano.
Tras el alzamiento nacional del 18 de julio de 1936, queda claro que las fuerzas militares acantonadas en Cáceres toman rápidamente partido por los generales sublevados.
Cuando las fuerzas sublevadas liberan al falangista Luna, aquel moviliza en la ciudad a unos 1000 simpatizantes, y comienza a dictar órdenes para ocupar, por parte de las distintas agrupaciones locales de Falange Española, los principales pueblos de los alrededores, así como la toma de los principales puntos estratégicos como son las líneas fronterizas con Portugal o el paso de puertos y puentes.
En la capital la represión comenzó de inmediato, dirigida por el propio capitán Luna, el cual dirigiría personalmente las labores represivas, siendo el primer asesinato el del director de “Unión y Trabajo” Pedro Montero Rubio. A aquél le seguirían muchos más, como el del alcalde de Cáceres Antonio Canales González (1885-1936), fusilados en las inmediaciones del cuartel Infanta Isabel. Los encarcelamientos comenzaron a la misma vez, al ser detenidos el gobernador y el alcalde constitucional, nombrando el jefe militar sublevado Álvarez Díaz al comandante de la Guardia Civil Fernando Vázquez como nuevo gobernador, y al capitán del ejército Luciano López Hidalgo como alcalde.
Con el apoyo de las fuerzas falangistas y el de la tropa sublevada, Cáceres se adhiere al alzamiento, depurando a la mayoría de los cargos constitucionales que fueron sustituidos por afines a los sublevados.
Tomada la ciudad por las fuerzas rebeldes, se facilita el avance de las tropas franquistas que llegan desde el sur por las carreteras de Mérida y Badajoz.
El 26 de agosto de 1936, el general Francisco Franco llega a Cáceres, dónde establece su cuartel general antes de iniciar el avance sobre Madrid. Allí recibiría a su mujer Carmen y a su hija, a las que no veía desde el día del alzamiento.
Una de las pocas reacciones de las fuerzas republicanas fue el bombardeo de la ciudad el 23 de julio de 1937. Aquel día, sobre las nueve o nueve treinta de la mañana, 5 bimotores Tupolev SB-2 “Katiuska” soviéticos de la 4ª escuadrilla, al mando del teniente coronel Jaume Mata Romeu (de 18 años), de las Fuerzas Aéreas de la República Española -FARE- que habían despegado del aeródromo de “Los llanos” en Albacete, arrojaron 18 bombas, las cuales afectaron a diversas construcciones (como el palacio del Mayorazgo, el mercado de abastos, Santa María, traseras del cuartel de la Guardia Civil, Ayuntamiento, las calles Nido y Sancti Espíritu), causando 35 muertos y numerosos heridos.
CACERES 2016
Cáceres es una ciudad pequeña pero con multitud de servicios y ofertas culturales. Desde el año 2003, la ciudad expresa a través de sus legítimos representantes, su unánime voluntad, aspiración, solicitud de colaboración y trabajo de todos aquéllos que se unan al objetivo común de alcanzar la designación por las autoridades españolas primero y de las europeas finalmente, de Cáceres como Ciudad Europea de la Cultura en el 2016, ayudándose de grandes proyectos, como "de Intramuros a Europa", el motor que impulsará el verdadero cambio que la ciudad espera, relanzándola económica, social y culturalmente.
En el mes de junio de 2008, y siendo la primera de las candidatas españolas en hacerlo, presentó su proyecto en el Parlamento Europeo, como una "ventana abierta" a América, una ciudad que quiere comprometerse con la cultura europea y ser el catalizador de un enjambre vitalista de arte y talento, y que quiere establecer el puente entre dos continentes hermanos.
Además de los vínculos con América, el otro eje de la candidatura cacereña es la figura y el legado histórico del emperador Carlos V. Se da la circunstancia de que Carlos V nació en Gante, a pocos kilómetros de Bruselas, abdicó en la actual capital belga y se retiró al Monasterio de Yuste, en la provincia de Cáceres. Además, en 2016se cumplirán 500 años de su ascensión del trono de España.
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